
El concepto de identidad de marca ha experimentado una expansión profunda. Ya no se trata únicamente de un logotipo, una paleta de colores o un conjunto de tipografías: en 2026, una marca es un sistema de experiencias que se percibe a través de múltiples sentidos y se adapta con fluidez a cualquier contexto, tanto digital como físico. Las marcas que entienden esto construyen conexiones que van mucho más allá del reconocimiento.
